
La convocatoria del año pasado me la perdí por algún viaje que hice, así que este año no quería perdérmela, más aún cuanto que seguramente me costará bastante más salir a volar durante una buena temporada.
Este año había quedado con Rafa en ir temprano para darme un vuelo con él, cosa que nunca había hecho. Convencí a Pibe para que madrugara y nos diéramos un vuelo los tres al amanecer, antes de hacer la ruta en si.

Llegamos los primeros y nos comenzamos a preparar. Al poco llegó Rafa, pero no estaba en condiciones de darse un vuelo (es lo que tiene irse de juerga la noche anterior). Sin embargo estuvo de cháchara con nosotros mientras nos preparábamos.
Yo salí primero. A Pibe sin embargo le falló una vez más el motor en su despegue y tuvo que ponerse a darle un repaso al carburador. Viendo que la cosa se iba a retrasar un poco me fuí a darme una vuelta por el río. Según iba bajando iba haciendo cada vez más frío, pero no era cosa de desaprovechar la ocasión, que no todos los días se va uno a darse una vuelta por el Tajo. Antes de que me diera cuenta ya era hora de volverse para repostar, (calentarse) y volver a salir para la ruta motera.


Habíamos quedado con Rafa en llevar unos botes de Humo para hacer la bandera durante la salida. Como por parte del club estábamos cojos, Rafa nos buscó otro piloto, Javier del club LocosXvolar para llevar el tercer bote. Ya se nos había ido la brisa nocturna y todavía no entraba bien la de la mañana, así que el despegue de la pista resultó un poco más complicado, sobre todo para Pibe, que este dia tuvo la negra, y además de tener tráfico en la pista, luego en el despegue tocó con la pala en la red un tuvo que desistir definitivamente.

Al final terminé saliendo el último de la procesión, y teniendo en cuenta las velas (réflex) que lleva el resto del personal me costó un buen rato alcanzarlos, volando a todo trapo a trimers sueltos y recortando en las curvas.

Cuando ya casi estábamos llegando al aterrizaje alguien dijo de hacer uno de los barrancos que se abrían al otro lado del río. y allá que nos fuimos unos cuantos. Luego ya nos fuimos a aterrizar, eso si, antes nos dimos un par de vueltas por el pueblo para no pasar desapercibidos.
Pibe ya estaba en el aterrizaje antes de que yo llegara, y poco después llegó Rafa con unos bocatas y agua para avituallarse. Después de eso y de charlar un poco con el resto de la peña Pibe y yo nos volvimos a casa.
El resto de pilotos se dividió: unos se fuero directos al despegue de Brea y el resto siguieron la ruta prevista para las motos.
La nota triste del día fué que uno de los pilotos que se quedó rezagado en este despegue tuvo un percance tratando de arrancar su motor y se hizo daño en un dedo de la mano y en la pierna.

A ver si el año que viene contamos con un poco más de participación de nuestro club.