Esta primavera está siendo especialmente buena. No sólo nos ha hecho respirar después de un invierno malo como pocos, sino que además está exhuberante. Y para colmo nos ha regalado un fin de semana de lujo para salir a volar con el motor.
Así es que para no desaprovechar la ocasión hice mis deberes prontito el viernes, y por la tarde salí pitando en cuanto pude, con la intención de cargar el motor hasta las trancas de combustible y volar a saco.
Como siempre que salgo a volar sólo, me fuí a la Muela. Allí siempre hay alguien conocido a quien contarle el plan de vuelo por si acaso (crucemos los dedos y sigamos entrenando....).
A las 17:30 ya estaba allí. Preparé con mucha calma y concentración el combustible para dos horas y media de vuelo, reviséión el motor, coloqué la electrónica.... todo listo para las 18:15.
Las condiciones parecían ideales: poco viento (entraba alguna rachita muy suave) y el cielo estaba despejado, pero pensaba que aún era pronto y que encontraría térmicas por el camino, así que decidí esperar a las 19:00 mientras me echaba una siestecita en el coche.
Todo seguía igual después de la siesta, y en 15 minutos estaba en el aire. Nada más salir me dí cuenta de mi error. No había nada de térmica. Como todo está verde no se acumulaba calor a nivel del suelo y con la estabilidad que había no se movía nada de nada. Maldije los 40 minutos de siesta que podía haber estado volando, y tiré para adelante.
Cuando me quise dar cuenta, estaba todavía lejos del aterrizaje, casi ni se veía la gasolina que quedaba en el tanque (calculé litro y medio), y el sol estaba muy bajo. Así es que muy a mi pesar, solté trimmers y frenos y me volví en linea recta.
Algún día editaré el vídeo, pero mientras tanto podéis disfrutar lo mejor de las fotos que saqué.
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