Aunque hace unos
meses durante la visita navideña al hogar hice un biplaza con Carlos, alias
Iceman; hace mas de dos años que no vuelo sola. Y lo echo mucho de menos. Donde
vivo ahora es logísticamente imposible que pueda volar en libre dado el poco
tiempo libre del que dispongo. Así que mis ganas de volar se alimentan de
videos por internet, algunos de los cuales son de gente del club; de leer las
crónicas que contáis, pero sobretodo de la memoria. Y es gracias a ella por la que esta semana me
ha pasado algo muy curioso.
Últimamente estoy
yendo a unas clases al gimnasio de la Universidad donde trabajo, a ver si de
una vez por todas me pongo en forma. Recientemente he descubierto una clase que
se llama cardio-kick, que es un infierno y que al día siguiente hace que no te
puedas levantar de la cama y hasta reír sea doloroso de tantas agujetas como
puedes llegar a tener. El caso es que durante la clase no se para y el ritmo es
agotador. Al final de la misma, la monitora nos hace tumbarnos en el suelo, yo
mas bien me dejo caer; para hacer diez minutos de relajación en los que hasta
apaga casi todas las luces de la sala. El objetivo es que hagamos una especie
de meditación y desconexión de los problemas del día a día y pone una música
que acompaña bastante. La monitora se pone a hablar, soltando un discurso sobre
dejar los problemas atrás y demás, pero entre el volumen de la música y que es
en inglés yo desconecto. Aún así, alguna vez pillo alguna palabra y el otro día
me quedé con “déjate fluir”. Y empecé a darle vueltas al concepto. La conexión
con el vuelo libre fue casi instantánea. Empecé a recordar los vuelos, pero mas
que los vuelos, las sensaciones. El viento en la cara, el sonido de los
cordinos, la sensación cuando despegas los pies del suelo,… y por un momento
estuve de nuevo allí, en La Muela; haciendo ladera, sintiendo el vacío bajo mis
pies, o el alabeo de la vela al girar,….
Y me emocioné
muchísimo. Hoy, me ha vuelto a pasar aunque he ido un poco mas lejos, porque me
he dado cuenta de que aunque ahora no puedo, a pesar de mis miedos y a pesar de lo oxidada que estoy, algún día
volveré a volar y esa vez será para no dejarlo nunca mas. Que cierto es lo que
dijo Leonardo da Vinci: "Una vez hayas
probado el vuelo siempre caminarás por la Tierra con la vista mirando al Cielo,
porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver."