viernes, 19 de agosto de 2011

Agosto


Pues si, Agosto. Mes de vacaciones, de cada uno por su lado y de juntarse en la Muela de vez en cuando los que estamos por la zona, con más pena que gloria, por cierto. Aunque a decir verdad, casi nos juntamos más que el resto del año. ¡A ver si cambiamos eso!
Esta entrada va dedicada a Nuria, que la pobre hace ya que no ve unas cuantas fotos nuestras en acción desde hace un montón, y es que claro, como el fotógrafo oficial no va a volar, no se hacen fotos, y así parece que no hacemos nada. Pero nada más lejos de la realidad. Y para ejemplo aqui tenemos un bonito ejemplo de Jose haciendo Campa:

O de cómo las nuevas generaciones se atreven a hacer sus primeros pinitos:


O incluso alguna de mi último vuelo con el motor, como la imagen de cabecera o la que cierra el post.
Que las disfruéis y os animéis, que ahora las tardes son buenas.


viernes, 15 de julio de 2011


Pienso que volar es estar en el sitio adecuado, a la hora adecuada y con la gente adecuada. Pues bien; este año en mis escasos días de vacaciones en Cantabria, he podido acercarme a ese ideal de volar, pero sin estar en el sitio adecuado a la hora adecuada y lo que es peor sin compañía.

Aún así, volé en 4 zonas distintas:

1- Por fin me estrené en la duna de Somo, en la playa donde teníamos la casa y Rubén hace surf. Fue un vuelo de apenas 5 minutos de ladera muy flojo a las 3 de la tarde, pero que me sometió a una buena dosis de adrenalina, ya que el viento era flojo no me podía enganchar a volar desde la arena, así que subí la duna hasta el pinar que la corona y estuve en un pequeño claro entre pinos de 20 metros haciendo campa a la espera de una buena racha, ya que el despegue era inexistente porque delante de mi había arbustos y pino bajo, por lo que necesitaba una buena racha para salir por lo menos en horizontal sin caer un metro y hundirme entre el follaje. Las rachas se sucedían y ninguna me convencía, hasta que después de más de una hora de espera me tiré a la piscina, con el culo “apretao” pasé rozando los pinos… pero me enganché a la dinámica suave de la duna y le di unas pasadas, el viento se fue cruzando y al final un planeo viento en cola por la ladera hasta la entrada a la playa al lado de casa. Ya le tenía ganas… pero es difícil que se enfrente el viento a esta duna.

2- Otra vez solo, no consigo localizar a nadie del club local que pueda volar. Me cojo el coche hasta la playa de Liencres, dónde volamos Jose y yo en octubre pasado. Estaba flojo y cruzado del este. Me puse a hacer campa y esperar que se enfrentara. A la media hora me cansé y recogí para investigar otra zona de vuelo; “el acantilado de la playa de los caballos”. Había mar gruesa y el sitio aunque de unos 50 metros de altura acojona, ya que si la cagas hay poca playa con marea alta y subir el acantilado y llegar hasta donde dejé el coche es un paseito. Observé durante media hora a las gaviotas para asegurarme que me iba a quedar haciendo ladera. Y luego encontré lo que parecía el despegue “oficial” en un pequeño saliente del acantilado que era de forma mas redondeada y evitar los rotores. Despegué un poco acojonado por los ciclos fuertes y me enganche a la ladera, en 2 pasadas el viento empezó a aflojar y a cruzarse de norte!!!! Esto es mala suerte, me veía aterrizando en la pequeña playa… pero una vez más las gaviotas me marcaron un rinconcito dónde aun se podía remontar, logré hacerlo y aterricé arriba justo a tiempo de que se cruzara totalmente.

3- Por lo tanto volví a Liencres que ya estaba enfrentado y “perfecto” de intensidad y me hinche a volar, aunque estando solo, no me fío mucho y en cuanto empezó a ponerse más fuerte aterricé. Seguro que estando con voladores locales hubiera aguantado más, pero mejor dejarlo así.


4- El último día convencí a la familia para que me acompañara a probar suerte en el vuelo de Usgo, un sitio mágico que ya os describí el año pasado, donde remontas desde la arena en una pequeña playa en forma de u, poniéndote en condiciones favorables muy arriba de los acantilados. Estaba lloviendo con unas nubes tormentosas muy feas. Esperamos dentro del coche y en cuanto dejó de llover me entró “elansia” y saque la vela sobre el asfalto mojado. Pude volar con brisa suave pero haciendo ladera en la parte baja a unos 20 metros de altura dentro de la playa, sin poderme enganchar a la ladera grande y remontar. Una racha que no me gustó me hizo aterrizar y menos mal… porque a los 5 minutos el viento se puso de atrás debido a una gran nube de tormenta. Total que otra vez será.




Las fotos son todas de Usgo, ya que a los otros sitios fui solo y sin cámara… la foto de Rubén haciendo surf si que mola!

Buenos vuelos

jueves, 10 de marzo de 2011

Resumen del invierno (y media primavera)


Hace ya demasiados meses que no he publicado nada en este blog. Como disculpas podría decir muchas, pero la verdad es que cuando los ánimos están bajos uno no tiene ganas de hacer prácticamente nada.

Ya sabéis que la enfermedad de mi madre y su posterior fallecimiento me hicieron abandonar mis aficiones durante una temporada. Luego entre un exceso de trabajo y que no ha hecho buen tiempo pues apenas he cogido el trapo, y lo poco que lo he cogido ha sido para darme un vuelillo relajante sin buscar más pretensiones.

En cuanto a lo de actualizar el blog, en realidad tampoco es que sea un arco de iglesia, pero hay que buscar un rato tranquilo para escribir unos párrafos, y seleccionar y editar algunas de las fotos que vamos echando. En definitiva, cada entrada hay que currársela un poco, y pocas veces dispongo de tanto tiempo junto, descontando el hecho de que tampoco me apetece coger el ordenata después de una larga jornada laboral.

En fin, vale de llorar, que luego pasa lo que pasa.

Como noticia principal, quizá comentar el desafortunado accidente de Jose en Cebreros, del que ya se recupera. Desde aquí, y en nombre del resto del grupo te enviamos un abrazo muy fuerte y mucho ánimo para enfrentar las duras sesiones de entrenamiento (¿o era rehabilitación?) a las que te estás sometiendo. Esperamos verte con el traje de volador en cuanto termines con ellas.

Por mi parte no hay nada reseñable durante estos meses, literalmente. Un par de vuelos de palomar que me he dado en paramotor y otros tantos de libre.


Quizá lo más llamativo, que Carlos y yo hicimos un Ida/Vuelta a la Muela, saliendo desde el pueblo.Sólo teníamos mi motor así que Carlos hizo la ida y yo la vuelta.

Carlos fue con viento favorable hasta Humanes, luego al coger altura para llegar a la Muela se encontró con viento de frente y le costó casi 10 minutos terminar los últimos 5 Km.

La vuelta la hice yo, aunque por los pelos. Sufrí un pequeño incidente que por poco me deja en tierra. El caso es que al equiparme me dejé unos sotoguantes encima de la silla y al levantarme con el motor arrancado se cayeron dentro y uno de ellos se metió por el mecanismo de arranque. Nos llevó un buen rato para poder sacarlo, y tuvimos que desmontar la parte superior de la silla para acceder mejor al mecanismo y deshacer el entuerto. Lo bueno fué que ni el arranque ni el guante sufrieron grandes daños.


Una vez sacado, no hubo más problemas, el motor arrancó a la primera y me puse de camino inmediatamente, para que no se hiciera muy tarde. De todas formas tampoco lo recuerdo como un vuelo muy agradable. Debe ser porque estoy desentrenado, pero me pasé todo el rato bailando en la silla, y no terminé de encontrar una capa de viento tranquilo en todo el tramo.

Al final aterricé cerca de la casa de Pibe, que luego pasó por allí para echarnos la foto de familia.

El último vuelo lo hice en la Muela estos días atrás, con todo verde verde, como corresponde a la época, en unas condiciones ideales y una luz perfecta, pero como se me olvidó la cámara (y el GPS, y llevar gasolina, y la radio no iba bien... un desastre) no hay documento gráfico. Eso si, os digo que realmente merece la pena salir con el motor estos días. Los que podáis, no os lo perdáis.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Motos antiguas en Brea de Tajo


La convocatoria del año pasado me la perdí por algún viaje que hice, así que este año no quería perdérmela, más aún cuanto que seguramente me costará bastante más salir a volar durante una buena temporada.
Este año había quedado con Rafa en ir temprano para darme un vuelo con él, cosa que nunca había hecho. Convencí a Pibe para que madrugara y nos diéramos un vuelo los tres al amanecer, antes de hacer la ruta en si.


Llegamos los primeros y nos comenzamos a preparar. Al poco llegó Rafa, pero no estaba en condiciones de darse un vuelo (es lo que tiene irse de juerga la noche anterior). Sin embargo estuvo de cháchara con nosotros mientras nos preparábamos.
Yo salí primero. A Pibe sin embargo le falló una vez más el motor en su despegue y tuvo que ponerse a darle un repaso al carburador. Viendo que la cosa se iba a retrasar un poco me fuí a darme una vuelta por el río. Según iba bajando iba haciendo cada vez más frío, pero no era cosa de desaprovechar la ocasión, que no todos los días se va uno a darse una vuelta por el Tajo. Antes de que me diera cuenta ya era hora de volverse para repostar, (calentarse) y volver a salir para la ruta motera.
Por el camino me encontré esta curiosa referencia matemática (la representación de sen(0) y sen(60)) en un campo de barbecho. Lástima que no sea exponente del nivel de cultura del país :-(

Mientras tanto Pibe había conseguido ver el problema del carburador (no es bueno dejarse el starter puesto una vez que ya se ha calentado el motor) y había salido a esperarme. Nos dimos una vueltecilla por ahí, corta, para estar a punto en su momento. Mientras tanto ya había llegado casi todos y los que no estaban volando estaban preparándose. Para no abarrotar más el campo del despegue nos fuimos a aterrizar a la pista y allí nos preparamos.

Habíamos quedado con Rafa en llevar unos botes de Humo para hacer la bandera durante la salida. Como por parte del club estábamos cojos, Rafa nos buscó otro piloto, Javier del club LocosXvolar para llevar el tercer bote. Ya se nos había ido la brisa nocturna y todavía no entraba bien la de la mañana, así que el despegue de la pista resultó un poco más complicado, sobre todo para Pibe, que este dia tuvo la negra, y además de tener tráfico en la pista, luego en el despegue tocó con la pala en la red un tuvo que desistir definitivamente.
No nos quedó más remedio a Javier y a mí que hacer en la salida una media bandera. Después pasé por la pista para dejarle las llaves de la furgo a Pibe. La idea al principio era que yo aterrizaba mientras Pibe seguía a las motos, que a él le mola más el rocanrol, pero le dimos la vuelta al plan, aunque yo no estaba muy convencido del todo porque ya era más de media mañana y comenzaba el movimiento (luego no fué tan fiero como parecía).

Al final terminé saliendo el último de la procesión, y teniendo en cuenta las velas (réflex) que lleva el resto del personal me costó un buen rato alcanzarlos, volando a todo trapo a trimers sueltos y recortando en las curvas.
Eramos bastantes en el aire, llegué a contar hasta 20 parapentes siguiendo a las motos. Además parece que la convocatoria de las motos va prosperando, con cada año que pasa parece que se incrementan el número de motos que acuden, y este año además también iba una procesión de "seat 600" detrás de las motos. Desde el aire, la comitiva se veía tremenda, larguísima.

Cuando ya casi estábamos llegando al aterrizaje alguien dijo de hacer uno de los barrancos que se abrían al otro lado del río. y allá que nos fuimos unos cuantos. Luego ya nos fuimos a aterrizar, eso si, antes nos dimos un par de vueltas por el pueblo para no pasar desapercibidos.

Pibe ya estaba en el aterrizaje antes de que yo llegara, y poco después llegó Rafa con unos bocatas y agua para avituallarse. Después de eso y de charlar un poco con el resto de la peña Pibe y yo nos volvimos a casa.

El resto de pilotos se dividió: unos se fuero directos al despegue de Brea y el resto siguieron la ruta prevista para las motos.

La nota triste del día fué que uno de los pilotos que se quedó rezagado en este despegue tuvo un percance tratando de arrancar su motor y se hizo daño en un dedo de la mano y en la pierna.


A ver si el año que viene contamos con un poco más de participación de nuestro club.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cantabria en Otoño


Salimos el viernes de Madrid; Jose, Taida y mi familia. Todos en mi coche y para ganar espacio, solo nos llevamos un equipo de parapente que compartiríamos.

Como los vuelos que pensábamos dar son de costa, volví a llevar la vieja Valluna Michelin, por si acabábamos rebozados en arena o en el agua…

Por la mañana surf con Rubén en Somo, comida ligera y todos a la playa de Usgo, la previsión de NE se cumplió, pero estaba muy flojo, aún así sacamos el equipo y lo intentamos, primero yo y luego Jose. En ambas ocasiones no conseguimos mantenernos y aterrizamos enseguida. La previsión para el sábado era de más viento y de NO, nos fuimos a la playa de Liencres; preciosa y ¡con un parapente volando! Nos entró el ansia y rápidamente fuimos al despegue, que está situado sobre un acantilado y una playa que cuando sube la marea se queda incomunicada de las otras dos que forman el conjunto de Liencres.

Despegue de hierba de lujo, viento perfecto, charlamos con el volador local, Gustavo, al que pedí el teléfono para que el próximo verano me enseñe los vuelos de Santoña (1.500 metros en vuelo sobre el mar!!!!!)

Primero sale Jose, tantea y se va a recorrer la ladera hasta la siguiente playa, apenas 200 m, ya que por la izquierda no se podía volar el largísimo acantilado, porque estaba muy cruzado de O. Aterriza a los 10 minutos y me deja el equipo, y así nos tiramos una hora y media, solitos en la ladera… luego vino otro volador con más ansias que Jose, y éste se quiso apartar yéndose a la otra playa, pero bajó un poquito el viento y en vez de arriesgarse y rascar, se dio la vuelta y acabó aterrizando en la playa casi incomunicada por la marea… Lástima, pues nos quedaba por lo menos otra hora de vuelo. Pero tampoco estuvo mal, porque según recogía a la familia para ir a buscar a Jose, empezaron a llegar parapentistas, y con el viento tan cruzado solo había 100 metros aprovechables en los que más de 2 no caben en la ladera.

Me encanta Cantabria y los vuelos de costa. Otro día más y mejor.

Crónica de Carlos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

El Día que íbamos a Zorita y acabamos en El Atazar


Lo de hacer una travesía hasta Zorita de los Canes era una idea que hacía ya tiempo que teníamos en mente, pero tiene una pega: se necesita alguien para hacer la recogida, ya que pilla un poco en el límite para hacer un ida y vuelta. Pero el fin de semana habíamos convenido con Sara que si las condiciones eran buenas iríamos viento en cola y ella nos haría la recogida.


El Domingo quedé con Pibe a las 6:30 para intentar salir lo mas pronto posible y tener tiempo antes de que se pusiera muy movido. No nos fuimos lejos a buscar un despegue, para dejarle a Sara la furgoneta a mano si tenía que venir a buscarnos.
Tampoco tardamos mucho en prepararnos, sólo nos tomamos el tiempo de cargar combustible en abundancia. Pibe llenó los 8 litros que le permite su bidón y pusimos 11 en el mío.




Como es habitual por la zona a esa hora, soplaba un pelín de norte, y la verdad es que fué una gozada, porque aunque la brisa era mínima, el parapente tiró en seguida y en 10 pasos estaba en el aire.
Nada más despegar vi un par de cazadores por allí tratando de mantener a raya la superpoblación de perdices, así es que comencé a coger altura para alejarme, no sea que me confundieran con uno de esos pajarracos... para que luego digan que molestamos.....

Mientras esperaba el despegue de Pibe estuve comprobando que en la capa en que me encontraba había viento de norte, aunque muy suave, así que pensé que nos venía de perlas para irnos hasta Zorita. Y este fué el rumbo que tomamos en cuanto estuvimos listos. Pero ya se sabe que para salir de la zona de despegue en esa dirección hay que subir, y en cuanto llegamos a la altura de los cerros chatos nos encontramos con viento de sureste que nos hacía ir más despacio cuanto más subíamos.


Era necesario replantearse el vuelo. En esa dirección no llegaríamos a ningún sitio. Lo lógico por tanto fue dar media vuelta y coger el rumbo contrario. Para cuando pasamos a la altura del despegue habíamos perdido ya 20 minutos, pero no era cuestión de arrepentirse. Ahora llevábamos una buena velocidad (rondando los 60 Km/h). el parapente apenas se movía y no eran todavía las 8 de la mañana. Teníamos por delante unas 2 horas antes de que las condiciones comenzaran a ponerse "movidas".

La verdad es que volar viento en cola es una gozada. Se ve el terreno pasar de prisa, los pueblos vienen y se van, y el horizonte se acerca rápidamente. Antes de que nos diéramos cuenta habíamos llegado ya a Torrelaguna, y allí estuvimos planteándonos lo que hacer. No nos parecía llevar combustible suficiente para cruzar el valle del Lozoya y aterrizar al otro lado de Somosierra (lástima los 20 minutos perdidos). Además yo no quería que Sara tuviera que hacer demasiados Km para recogernos. Finalmente decidimos hacer una visita al embalse de El Atazar y volvernos de nuevo a Torrelaguna. Estuvimos buscando un sitio para aterrizar, y quedamos allí si alguno de nosotros tenía problemas de combustible, con la radio o nos despistábamos uno del otro.


Y al ataque. Seguíamos en una capa en la que el viento seguía siendo de sureste, lo cual nos venía bien para seguir adelante. Cogimos altura para pasar los cerros de la urbanización de los Tomillares, aunque no nos atrevimos a virar mucho al norte, ya que por allí sube más el terreno y no queríamos encontrarnos con los sotaventos. Además, tampoco es que esté aquello demasiado bien en caso de parada de motor....

En un pispas pasábamos junto al Berrueco y llegábamos al embalse de el Atazar, que estuvimos siguiendo casi hasta hasta el de El Villar . Allí comencé a dudar. Somosierra parecía a la vuelta de la esquina, y a la altura en que yo me encontraba hacía buena temperatura y el viento seguía acompañando. Pibe, que se había quedado un poco más atrasado me comenzó a decir por radio que bajara para tomarme unas fotos. Curiosamente en las capas inferiores soplaba de nuevo viento de norte (un poco más fresco además).


Una vez terminada la sesión de fotos, no hubo mucha duda. Pibe aseguraba no tener combustible suficiente para llegar a Somosierra. Además eso hubiera significado bastantes Km más para la recogida. Dimos media vuelta de nuevo, rumbo sureste, aprovechando esa capa de viento norte. Al hacer más bajos el paso de los cerros, esta vez si se hizo más movido por los sotaventos, pero tampoco fué una exageración.

Cuando estábamos llegando a Torrelaguna volvimos a plantearnos la situación. Todavía nos quedaba algo de combustible, y el Casar no parecía demasiado lejos. Calculábamos que llegaríamos en unos 20 minutos según la velocidad que llevábamos en ese momento, y decidimos hacer un "a muerte" hasta allí.


Eso nos permitía acortar de nuevo la recogida, pero por otro lado, ya eran las 9:15 y la capa de viento norte que habíamos traído se acabó al poco de pasar el pueblo y ya no la volvimos a encontrar. Lo que pasó es fácil de prever. Los 20 minutos calculados se convirtieron casi en 30. En la última parte del recorrido nos encontramos viento de cara y bastante turbulencia de las primeras térmicas.

Lo que había sido un viaje placentero se convirtió en un "a ver cuando llegamos de una vez" sin parar de vigilar el GPS, el combustible y haciendo pilotaje activo. Menos mal que todo se acaba, y a las 9:50 estábamos aterrizando en un trigal recién segado detrás de las primeras casas del Casar, con menos de 1 litro de combustible en el depósito.

Eso si, Luego para celebrar las casi 2:30 h de vuelo hechas nos fuimos al bar de la esquina para desayunarnos como merecíamos mientras esperábamos a Sara para la recogida.


Os dejo, como otras veces, un enlace para que veáis algunas fotos del camino.

lunes, 30 de agosto de 2010

Dirección Norte


Mitad de agosto. Medio país de vacaciones, y el otro medio levantando lo que queda como puede.
Si hasta parece que el viento anda por otros sitios...


Harto de picar código recibí la llamada de Pibe para darnos un vuelo. No es que tuviera muchas ganas. Enfrentarse a una tórrida tarde veraniega no es precisamente lo que más me apetecía, pero tampoco es mucho mejor pasar la tarde tirado en el sofá. Al medio día aproveché la parada para cargar el parapente en la furgo, y ya de paso cargé también los motores, no fuera a hacer poco viento.


A las 5 terminé de currar y salí a pillar a Pibe en su casa. La meteo no estaba muy clara, así que le propuse acercarnos por la muela, y si no se podía volar (por falta de viento) irnos un poco mas al norte y salir con el motor.
Tal y como me esperaba, hacía tan poco viento que un aeromodelista estaba sufriendo lo indecible por mantener en el aire su aparato. Al final debió aterrizarlo abajo, pero desgraciadamente ya no estábamos allí para verlo.

Seguimos nuestro camino hacia el norte con la intención de explorar más allá de Jadraque. Miralrío nos pareció un lugar apropiado para despegar, ya que además de haber campos amplios por allí, tiene una antigua (relativamente) relación con el vuelo libre. No tardamos mucho en prepararnos, y para las siete estábamos en el aire, con los depósitos lo más llenos posible. En Miralrío, el viento estaba de Noroeste, enfrentado de la ladera. De hecho Pibe estuvo haciendo vuelo libre mientras esperaba a que yo despegara.


Desde allí nos fuimos directamente al norte, siguiendo la carretera CM-101, aunque luego nos desviamos hasta Santiuste y el embalse de Atance. Llevábamos un poco de viento de cara a la ida, y además estaba un turbulento. Al llegar al embalse dimos media vuelta y nos fuimos derechos hasta el aterrizaje, aunque cada uno por sus causas. Pibe andaba (como siempre) escaso de combustible y yo por mi parte me había ido mareando a la ida (por las turbulencias - como siempre), y la vuelta la hicimos del tirón sin entretenernos demasiado. Y menos mal, porque aunque tuvimos el viento favorable (pero suave) estábamos lejos, llegamos con el sol mas bien bajo y ya empezaba a refrescar.

Luego, mientras recogíamos nos estuvieron visitando todos los abuelos del pueblo, que pasaban o volvían del mirador que tienen junto al despegue de libre, y nos estuvieron contando que echaban de menos los tiempos en que se veía volar a la gente por allí.